La mayor sequía en 77 años del río Paraná

El río Paraná, cerca de la ciudad de Rosario, Argentina, era considerado como el segundo más largo de Sudamérica, después del Amazonas. Y hoy por hoy se encuentra en su nivel más bajo desde 1944. Es una tragedia visible la desaparición de las aguas, donde deja al descubierto un paisaje de tierra polvoriento, salpicado de pequeñas lagunas y nuevas islas.

Hace más de siete décadas que los niveles del agua no habían llegado a un nivel tan bajo. El río de 4.880 km nace en el sureste de Brasil, atraviesa Paraguay y desemboca en el Río de la Plata en Argentina, y es clave para la industria comercial y la pesca, y además de fuente de agua dulce para 40 millones de personas. Según expertos, las causas de esta sequía en los últimos años están vinculadas a la deforestación descontrolada, el cambio climático, y los ciclos naturales. Ellos pronostican que la sequía podría prolongarse hasta 2022.

Constituye además una de las vías fluviales más importantes para el transporte de granos, y su situación está obligando a muchos exportadores a considerar el uso de rutas terrestres. Esta alternativa es menos sostenible que la vía fluvial: mientras que el transporte por camión produce 100 gramos de CO2 por cada tonelada por kilómetro transportado, en la vía fluvial son 20 gramos.

Además, el transporte por carretera es más costoso. El geólogo, Carlos Ramonell, le dijo a la agencia de noticias Agence France-Presse (AFP) que: “el Paraná es el humedal socioproductivo más grande, con mayor biodiversidad e importante de Argentina”. Muchos pescadores viven de lo que recogen en el Paraná. El Remanso, un pueblo a orillas del Paraná que depende de la pesca artesanal para su subsistencia. El turismo de pesca y la pesca de subsistencia son actividades comunes en el río Paraná.

En el tramo de río al otro lado de la frontera brasileña, en Argentina, hay varias colonias de pescadores y miles de familias de pescadores enfrentan una crisis debido al bajo caudal. Donde antes había agua, solo se ve tierra polvorienta. La deforestación y la crisis climática son causa de la sequía, según expertos. El río Paraguay, que discurre fugazmente por Bolivia, atraviesa Paraguay y desagua en el Paraná, también presenta niveles históricamente bajos.

En Brasil, también hay registros de que los peces están siendo afectados. Para ahorrar agua y poder atender la demanda energética en los próximos meses, el Ministerio de Minas y Energía de Brasil recomendó que algunas plantas en el río Paraná reduzcan su caudal. Un hidrómetro en Corrientes, Argentina, marca el nivel del río.

Entretanto en Argentina, el gobierno declaró a fines de julio la emergencia hídrica por 180 días en varias provincias, incluida Buenos Aires, para mitigar las graves consecuencias económicas y medioambientales del descenso del nivel de las aguas. Actualmente, como consecuencia de la sequía, el caudal del Paraná se ha reducido de un promedio de 17.000 metros cúbicos por segundo a solo 6.200.

Los bajos niveles de agua están causando problemas para la producción de energía, ya que la central hidroeléctrica que cruza el río Paraná entre Argentina y Yacyretá, Paraguay, funciona solo al 50%. El miércoles, el vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourão, advirtió que la sequía también podría provocar un racionamiento energético en Brasil.

Nota de BBC News donde se ven imágenes.

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